Músicos Invitados

WG
Bajo de 6 cuerdas y composición
Pepe Luna
Guitarra
Mario Gusso
Batería y Percusión


Producido
por Alejandra Sánchez Nieto.
Editado por PAI.
Distribuído por Acqua Records.
Disponible en disquerías Argentina.
Venta
on-line www.tangostore.com
Verse Negro
# 1 Extranjero
en propio pago
(WG)
#
2
Chango del río (WG)
#
3
Costa Azul (Rudi y Nini Flores)
#
4
Jordi
(WG)
#
5
Por
la infancia (WG)
#
6
Piedra
y camino (Atahualpa Yupanqui)
#
7
Chayita del vidalero (Ramón Navarro)
#
8
Verse negro (WG)
#
9
El conejo alegre (Rudi Flores)
#10
Banda
Latina (WG)
"verse
negro" es otra variante que equivale a "verse
en apuros" o
"en trance difícil", que era lo corriente para el negro
que encontraba dificultades en su cometido.
Del libro "Cosas de Negros" de
Vicente Rossi


A
PROPOSITO DE VERSE NEGRO
Hay
músicos académicos que deciden abordar la música popular
con tanta soberbia como autocomplacencia. Confunden técnica con algo
mucho más complejo: el lenguaje.
Hay músicos populares que creen que es suficiente con "la denominación
de origen". Y dicen, por ejemplo: "Cómo va a hacer chacarera
si no sabe lo que es un patio de tierra".
Hay otros que se pasan la vida buscando. A ese grupo pertenece Willy González.
Seguramente esta tercera posición es el resultado más de un
sentimiento que de una intelectualización. ¿Cómo pasar
de Berklee al Perú negro? ¿En qué momento Weather Report
se disuelve en la guitarra de Raúl Carnota? La parábola de Willy
González es ejemplar y da respuesta a la famosa pregunta de Charly
García de Huellas en el mar: "¿Tenemos que ir tan lejos
para estar acá?".
Willy González es de una generación que se dejó fascinar
por el rock sinfónico, el jazz rock, la fusión y otros excesos.
Lejos de la parálisis que puede provocar el virtuosismo ajeno, se dedicó
a estudiar al ritmo de esa fascinación. En música, como en literatura
(ahí está Borges, quien, por otra parte, supo dejar la mitología
vikinga o sajona por la de los compadritos de la vuelta de su casa), la madurez
incluye necesariamente un camino hacia la simpleza y la economía de
elementos. No hay nada más complejo que ser --sonar-- simple. Por eso
Yupanqui. Willy González lo entendió al mismo tiempo que descubría
América latina. El espejo de los grandes músicos se empañó.
John Patitucci y Jaco Pastorious quedaban lejos en todo sentido.
Esta decisión de contar lo que pasa frente a sus narices --ese es su
trabajo: contar historias a través de música instrumental--
comenzó en Zamba para la compañera y se profundizó en
Pergamino y Tupa. Con el ego domado, se rodea ahora de la guitarra de Pepe
Luna y los parches de Mario Gusso y sigue contando historias. Curioso: son
historias negras y luminosas al mismo tiempo. Y laten con la festiva melancolía
que pervive en la mayoría del folclore latinoamericano. Y piden pista.
Willy González vuelca todo lo aprendido en esta obra. Y no estoy hablando
sólo de aprendizaje musical. Willy González continúa
buscando. Fatal y tenazmente. Como alguna vez alertó Alejandro del
Prado: "Cuidado con esta gente: no se sabe qué pretende".
Mariano
del Mazo
San Telmo, setiembre de 2003



WILLY GONZALEZ CUARTETO
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