Músicos Invitados

Voz

WG
Bajo de 6 cuerdas y composición
Pepe Luna
Guitarra
Mario Gusso
Batería y Percusión

Carlos Aguirre
Bandoneón y aerófonos
Juan D'argenton,
Fernando Barragán
+ WG Trío = Tupa

Producido por Alejandra Sánchez Nieto.
Editado por PAI.
Distribuído por Acqua Records.
Disponible en disquerías Argentina.
Venta on-line www.tangostore.com

Verse Negro
# 1
Extranjero en propio pago (WG)
# 2 Chango del río (WG)
# 3 Costa Azul (Rudi y Nini Flores)
# 4 Jordi (WG)
# 5 Por la infancia (WG)
# 6 Piedra y camino (Atahualpa Yupanqui)
# 7 Chayita del vidalero (Ramón Navarro)
# 8 Verse negro (WG)
# 9 El conejo alegre (Rudi Flores)
#10 Banda Latina (WG)

"verse negro" es otra variante que equivale a "verse en apuros" o
"en trance difícil"
, que era lo corriente para el negro que encontraba dificultades en su cometido.
Del libro "Cosas de Negros" de Vicente Rossi

A PROPOSITO DE VERSE NEGRO

Hay músicos académicos que deciden abordar la música popular con tanta soberbia como autocomplacencia. Confunden técnica con algo mucho más complejo: el lenguaje.

Hay músicos populares que creen que es suficiente con "la denominación de origen". Y dicen, por ejemplo: "Cómo va a hacer chacarera si no sabe lo que es un patio de tierra".

Hay otros que se pasan la vida buscando. A ese grupo pertenece Willy González.
Seguramente esta tercera posición es el resultado más de un sentimiento que de una intelectualización. ¿Cómo pasar de Berklee al Perú negro? ¿En qué momento Weather Report se disuelve en la guitarra de Raúl Carnota? La parábola de Willy González es ejemplar y da respuesta a la famosa pregunta de Charly García de Huellas en el mar: "¿Tenemos que ir tan lejos para estar acá?".

Willy González es de una generación que se dejó fascinar por el rock sinfónico, el jazz rock, la fusión y otros excesos. Lejos de la parálisis que puede provocar el virtuosismo ajeno, se dedicó a estudiar al ritmo de esa fascinación. En música, como en literatura (ahí está Borges, quien, por otra parte, supo dejar la mitología vikinga o sajona por la de los compadritos de la vuelta de su casa), la madurez incluye necesariamente un camino hacia la simpleza y la economía de elementos. No hay nada más complejo que ser --sonar-- simple. Por eso Yupanqui. Willy González lo entendió al mismo tiempo que descubría América latina. El espejo de los grandes músicos se empañó. John Patitucci y Jaco Pastorious quedaban lejos en todo sentido.

Esta decisión de contar lo que pasa frente a sus narices --ese es su trabajo: contar historias a través de música instrumental-- comenzó en Zamba para la compañera y se profundizó en Pergamino y Tupa. Con el ego domado, se rodea ahora de la guitarra de Pepe Luna y los parches de Mario Gusso y sigue contando historias. Curioso: son historias negras y luminosas al mismo tiempo. Y laten con la festiva melancolía que pervive en la mayoría del folclore latinoamericano. Y piden pista. Willy González vuelca todo lo aprendido en esta obra. Y no estoy hablando sólo de aprendizaje musical. Willy González continúa buscando. Fatal y tenazmente. Como alguna vez alertó Alejandro del Prado: "Cuidado con esta gente: no se sabe qué pretende".

Mariano del Mazo
San Telmo, setiembre de 2003

Las fotos incluídas en el arte del CD pertenecen a Ivana Roitberg
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WILLY GONZALEZ CUARTETO

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